Lemas de OA

No te comas el primer bocado compulsivo

Yo antes creía que me podía curar. Que OA estaba muy bien, pero que si era la mejor trabajando los pasos, si hablaba con un mínimo de 3 compañeras al día, tenía seis ahijadas, al cabo de un tiempo, me curaría. Y cada cierto tiempo probaba un poco de aquello que era compulsivo y podía parar. ¡Que regalo! Estaba ilusionada, creía que iba por el camino de la curación. Pues ese camino me llevó a una recaída de año y medio y veinte kilos. Al regresar, acepté que la actitud que tenía era como el envenenamiento con cianuro, que en pequeñas dosis, no hacía efecto inmediato, pero el veneno iba entrando en el cuerpo, hasta que había suficiente veneno como para olvidarme de todo lo aprendido en OA. Así es como veo el primer bocado, en mi caso, un primer bocado no me lleva al atracón, pero me envenena el alma, se me sube el azúcar entrando en mi cuerpo, seguido de una depresión. Pero nunca se cuando voy a tomar el bocado que me lleva directo a la amnesia. Le tengo mucho respeto a ese primer bocado. Después de año y medio de abstinencia limpia, tomé uno de esos primeros bocados. Me dio mucho miedo ver los efectos que obraba en mí. No llamé a nadie, lo tomé y empecé a sentir tantas cosas, que cuando iba por el tercer trocito, empecé a rezar. Pude salir porque recé, llamé a compañeras y fui a una reunión. Pero jugué con fuego, y me volvió el respeto y el miedo a ese primer bocado. Lo veo muy claro en la primera copa del alcohólico, pero no así con mi primer bocado. Solo por hoy lo veo, le temo y no lo tomo. Llevo ya cuatro meses de abstinencia y solo por hoy no me como ese primer bocado compulsivo que tanto daño me hace.